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Milei no es Alberto: el presidente de Paraguay dice que la deuda por Yacyretá puede "esperar un poco más"

Santiago Peña participó en el Foro Llao Llao de Bariloche. El Presidente de Paraguay aseguró que entiende el ajuste que lleva adelante Milei. Además, dio definiciones sobre la Hidrovía, el Mercosur, la dolarización, la seguridad en la región y la influencia de China: "Genera gran dependencia económica".

"Podemos tener paciencia; esperar un poco más", aseguró Santiago Peña, presidente de Paraguay, en relación a la deuda de u$s 200 millones que la Argentina tiene por la electricidad de Yacyretá.

"Entendemos el momento, las reformas que está llevando adelante la Argentina, los procesos legislativos. En eso, queremos ponernos el grupo de países que tenemos paciencia. Queremos las cosas se normalicen", aseguró el mandatario, minutos antes de iniciar la cena que compartió con los empresarios del Foro Llao Llao, que se desarrolla en Bariloche. A continuación, la síntesis de sus preguntas y respuestas con la prensa.

-¿Qué pasa con la deuda de Yacyretá?

-Es una historia larga, que tuvo momentos de mucha felicidad, como la terminación después de 30 años de haber iniciado el proyecto. Y tuvo momentos de mucha tristeza; nos tocó tener momentos muy álgidos. Hoy estamos con este impasse, que en realidad está afectando a todo el sistema eléctrico argentino, con atrasos en los pagos. Esto también está afectando en el pago que tiene que hacer Cammesa, que es la empresa distribuidora. Al no recibir el pago Cammesa, no puede pagarle a Yacyretá y Yacyretá no puede pagarle a Paraguay por la venta de energía. Pero este no es un hecho insólito que nunca haya ocurrido en el pasado. En la primera reunión que tuve con el Presidente Javier Milei, el 10 de diciembre, unas horas antes de que asumiera, le dije que este es un emprendimiento muy importante para nosotros pero que Paraguay estaba listo para poder colaborar y esperar, también, el momento indicado para que se regularicen los pagos.

Estamos entendiendo el proceso que lleva el Presidente Milei y el ajuste que está haciendo, que es muy importante en todo el gasto público y también afecta a esto.

-¿De cuánto sería la deuda?

-Estamos en cerca de u$s 200 millones. Una parte es al Tesoro paraguayo por la venta de energía de Paraguay a la Argentina. Otra, el pago de la misma Yacyretá por el consumo de energía de lo que es el 50% argentino.

-¿Cómo ve hasta acá las reformas de Milei? ¿Afectan en algo a Paraguay?

-Si impactó en algo, ha sido muy, pero muy positivamente. Nosotros vivimos en los últimos años un impacto muy fuerte por el comercio de frontera. Muchos productos que tenían un alto porcentaje de subsidios, más el tipo de cambio diferenciado entre el dólar paralelo y el oficial, hacía muy atractiva la compra de productos en los supermercados de la Argentina, principalmente, Formosa y Posadas. Al haberse eliminado muchos de los subsidios a los alimentos, al haberse eliminado la brecha cambiaria, eso hizo que, prácticamente, desaparezca el ingreso de mercaderías de contrabando al territorio paraguayo. Más una serie de medidas que Paraguay implementó a partir del 15 de agosto, de mayores controles. Esto generó un impacto tremendo en la producción de frutas y verduras. Las ventas en supermercados están en niveles récord. Lo mismo ocurrió con el precio del combustible. Así que toda esta serie de reformas que ha llevado el gobierno de Javier Milei han sido muy pero muy beneficiosas para Paraguay.

-¿Cómo es su relación con Milei?

-La relación personal es buenísima. Ya me reuní en tres oportunidades con él. Tenemos un diálogo fluido, tanto a nivel de presidentes, de cancilleres, de ministros. Tanto los ministros de Seguridad, como los de Relaciones Exteriores, están trabajando en temas muy importantes. La agenda bilateral es ideal. Obviamente, entendemos el momento que está llevando adelante la Argentina. Las reformas, los procesos legislativos. En eso, queremos ponernos en el grupo de países que tenemos paciencia y que queremos que las cosas se normalicen. En eso, podemos esperar un poco más.

-¿Cree que Milei podrá dolarizar?

-Soy economista como el Presidente Milei. Así que no voy a hablar como presidente, sino como economista. La dolarización es una alternativa. Se ha implementado en varios países. Ecuador tiene el dólar; Panamá tiene el dólar.

Paraguay, claramente, bajo ninguna circunstancia, se plantea la posibilidad de usar el dólar como moneda. Paraguay ha construido una fortaleza monetaria, un banco central independiente, una política fiscal muy prudente, con niveles de deuda que están en los niveles más bajos de América latina.

Entonces, desde la óptica de un economista paraguayo, la dolarización no tiene sentido. Pero no podemos negar que, en el caso de la Argentina, tener un ancla, una moneda fuerte, puede ayudar. Ayudó en su momento con la convertibilidad. No podemos negar que, después de muchos años de inestabilidad monetaria, ayudó en la década de los '90 a la Argentina. Así que no hay que descartar.

¿Qué es lo que decimos siempre los economistas? ¿Por qué defendemos tener moneda? La moneda es una gran herramienta para poder absorber los shocks externos. Si el dólar se aprecia, uno no quisiera que eso termine afectando al sector exportador de tu país. Entonces, devaluás tu moneda para no perder competitividad. No creo en la dolarización porque nuestra experiencia es totalmente diferente. Pero es válido para otros países.

-¿Y una moneda regional?

-Bajo ninguna circunstancia. Por lo menos, en el caso de Paraguay. Tenemos la moneda más longeva de América del Sur. No tiene ningún sentido.

-¿Cómo se siente con el Mercosur?

-Soy un fanático del Mercosur. Creo en la integración. Este es el barrio que nos tocó. No nos podemos mudar. Así que es mejor llevarnos bien con nuestros vecinos. Fue una relación difícil por momentos. Brasil y la Argentina son dos países muy grandes. Pero estoy convencido de que, juntos, siempre vamos a estar mejor que separados. 

Si miramos los procesos de integración a nivel mundial, son negociaciones de bloques. Obviamente, hay países como los Estados Unidos, China y Rusia que, por su tamaño, pueden darse ese lujo. Pero el resto se mueve todo en base a bloques comerciales. Nosotros tendremos siempre más fortaleza si negociamos como bloques. 

Lo que sí creo es que nos concentramos mucho tiempo en el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Han pasado más de 25 años. He sido muy crítico. El Mercosur no puede esperar más: es la región del mundo que tiene el mayor potencial. Si pensamos en un mundo que necesita alimentos, energía, gente joven, agua... Todo esto lo tenemos. Hay que entender que tenemos un activo tremendo. Lo tenemos que saber utilizar entre todos los países del Mercosur.

-¿Qué pasa con la seguridad, en este nuevo contexto, con la Triple Frontera?

-El mundo se globalizó y también lo hicieron los grupos criminales. El crimen se ha organizado y, muchas veces, los gobiernos no nos organizamos al interior de nuestros países y, mucho menos, nos integramos, organizamos y coordinamos a nivel regional. He propuesto un trabajo frontal en materia de seguridad puertas adentro.

A los tres meses de haber asumido el 15 de agosto, llevamos adelante un operativo de seguridad nunca antes visto. El 18 de diciembre, tomamos el control de una de las 10 cárceles más peligrosas del mundo, la de Tacumbú, en un operativo sin precedentes. Tomamos el control y hemos expulsado a más de 25 personas que eran buscadas, tanto en Brasil como en otros países. Lo seguiremos haciendo en este esfuerzo coordinado e integrado con la Argentina.

Habíamos solicitado y fue noticia hace unos días la extradición de varias personas que estaban vinculadas con el Ejército del Pueblo Paraguayo, un grupo terrorista que ha hecho secuestros y enormes problemas en materia de seguridad. Así que estamos muy esperanzados de que la Argentina pueda permitir que estas personas que tienen causas en el Paraguay vayan lo más rápido posible para que sean juzgados por la Justicia. Así que miro con optimismo, ya sobre una base real y factual de lo que hemos avanzado en estos ocho meses de gestión con Brasil, con los Estados Unidos y, en los últimos meses, con la Argentina.

-Tuvo un encontronazo con Alberto Fernández por la Hidrovía. ¿Cómo está ese tema con Milei?

-Está avanzando. Obviamente, el diálogo hoy es mucho más fluido. Durante la Asamblea de Naciones Unidas, en una recepción que hizo el Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, me acerqué muy sonriente, ruiseño, como siempre estoy, y él (por Alberto Fernández) estaba bastante molesto con el reclamo, con la voz que habíamos levantado nosotros dentro del grupo de cinco países que decíamos que el cobro de un peaje es válido pero, de acuerdo a un tratado internacional, esto tiene que ser consensuado entre todos los países. Eso no había sido así: la Argentina tomó esta decisión unilateral. Así que tuvimos un pequeño intercambio pero no pasó de eso. Después, nos volvimos a encontrar y nos dimos un efusivo abrazo.

Hoy, las circunstancias son totalmente diferentes. Hubo hace pocos días una reunión en Buenos Aires, donde estuvieron todos los representantes de la Hidrovía. Estamos avanzando. Hay mucho optimismo por el lado de Paraguay. Vemos con optimismo que la Argentina tomó la decisión de apoyarse en la experiencia del cuerpo de ingenieros del Gobierno de los Estados Unidos, que firmó hace 10 años un acuerdo con Paraguay. Ese el grupo técnico que diseñó y mantiene el Mississippi. La Hidrovía es una gran autopista que está subutilizada. Por supuesto, para Paraguay, como país mediterráneo, es nuestra salida al mar y al comercio mundial.

-¿Qué expectativa tiene de la reunión con empresarios? ¿Qué mensaje llevará?

-El mensaje es que tenemos que relanzar la integración y los empresarios tienen una gran responsabilidad. Más allá de los esfuerzos que podemos hacer los presidentes en generar las condiciones, la integración, muchas veces, pasa por un estado de ánimo que tienen que tener los empresarios de emprender, de aventurarse, tener la osadía.

Paraguay viene trabajando desde hace ya varios años en ese proceso de apertura económica, de estabilidad macroeconómica. Obviamente, estamos muy interesados en que Paraguay siga siendo un destino cada vez más importante de inversiones de la región. No podemos desconocer que el crecimiento de la agricultura y la ganadería en el Paraguay vino en los últimos años, en gran medida, por muchas políticas que no eran las más atractivas, tanto en la Argentina como en los Estados Unidos y otros países de la región. Paraguay hoy es el tercer exportador más grande del mundo en soja, noveno en carne.

Queremos seguir creciendo en este modelo no sólo agropecuario, sino también de integración logística. La Hidrovía, el corredor Bioceánico, que se el canal más cercano para cruzar del Atlántico al Pacífico. Y nuestra centralidad geográfica ofrece una gran oportunidad de ser un hub digital y tecnológico sobre la base de la conectividad, de unir el Pacífico con el Atlántico. Los cables submarinos pasan por Paraguay. La abundancia de energía: prácticamente, somos el único país en el mundo que tiene 2,5 gigawatts disponibles, que le vendemos a nuestros dos socios (Brasil y la Argentina) pero que estamos deseosos de que se consuma en Paraguay. Y, por supuesto, un país que ofrece un escenario y un ambiente muy amigable para la inversión en iniciativa privada. La sociedad paraguaya que cree genuinamente que la mejor política social es la generación de empleo de calidad, digno, a través de inversiones fundamentales en el área de salud y la educación.

-¿Tienes alguna observación sobre en la actualidad cuál es el peso y la relevancia que tiene China en la región, específicamente, en la Argentina?

-Súper importante. Tenemos el privilegio de poder hacer un análisis bastante más objetivo porque Paraguay es el único país en América del Sur, y uno de los 11 en el mundo, que aún mantiene una relación diplomática con Taiwán pero no por eso dejamos de tener relaciones comerciales con China Popular. Obviamente, el peso en el comercio mundial es gigantesco. Es, probablemente, la economía con más demanda para nuestros países, que son principalmente productorrs de materia prima. Pero tenemos una visión de cómo China también genera una gran dependencia económica y ese es un modelo del que Paraguay debería ser muy cuidadoso. Es un país relativamente pequeño en el contexto de las naciones pero con un mercado muy diversificado en cuanto a la venta de sus productos.

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