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Conflicto en Medio Oriente: los israelíes están divididos sobre cómo responder al ataque de Irán

La opinión pública del país está polarizada respecto a cómo y cuándo tomar represalias tras el ataque con drones y misiles lanzado por el régimen islámico.

A lo largo de los seis meses que Israel lleva combatiendo en Gaza, la opinión pública ha apoyado abrumadoramente el esfuerzo bélico, con una gran mayoría de israelíes que respaldan el objetivo de destruir Hamás y liberar a los rehenes que siguen retenidos en el enclave.

Pero no existe el mismo consenso sobre cómo responder a la amenaza de Irán, cuyo ataque contra Israel en la madrugada del domingo ha reavivado los temores de que las hostilidades en las que se ha sumido Medio Oriente desde el ataque de Hamás el 7 de octubre, puedan derivar en un conflicto regional.

Según una encuesta realizada esta semana por la Universidad Hebrea de Jerusalén, el 52% de los israelíes opina que el país no debería responder al ataque -la primera vez que la república islámica ataca directamente al Estado judío desde su propio suelo-, sino poner fin a la actual ronda de hostilidades. El resto opinó que Israel debía tomar represalias, aun a riesgo de prolongar la actual ronda.

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"Todo el mundo está de acuerdo con los objetivos [de la guerra de Gaza]. Pero aquí vemos un camino muy diferente" con Irán, dijo Nimrod Zeldin, de Agam Labs de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que realizó el estudio. "Irán es más complicado".

El régimen islámico lanzó su andanada con drones y misiles en represalia por el ataque israelí contra su consulado en Siria, en el que murieron varios altos cargos de la élite de la Guardia Revolucionaria.

La división de la opinión pública israelí se ha visto reflejada en el tortuoso debate dentro del gabinete de guerra del país, formado por cinco personas y dirigido por el primer ministro Benjamín Netanyahu. Algunos analistas han sugerido que el margen para una respuesta inminente podría estar reduciéndose, con la festividad judía de la Pascua que comenzará el lunes, y los israelíes viajando por todo el país para estar con sus familias.

Según un funcionario del Gobierno, el gabinete de guerra, que incluye al ministro de Defensa, Yoav Gallant, y al expolítico de la oposición y jefe militar, Benny Gantz, han decidido "en principio" tomar represalias contra Irán.

Pero aún se desconoce la fecha y el alcance de tal operación. El cálculo también se complica por la creciente presión internacional, incluso de aliados como Estados Unidos y Reino Unido, para que el Estado judío muestre moderación.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, David Cameron, declaró el miércoles tras reunirse en Jerusalén que la "situación es muy preocupante". "Está claro que los israelíes están tomando la decisión de actuar", le dijo a la prensa, en unos comentarios que indicaban que el gobierno de Netanyahu estaba tomando represalias. "Esperamos que lo hagan de una forma que contribuya lo menos posible a una escalada de la situación".

La falta de una señal clara del gabinete de guerra, que en los últimos días se ha reunido varias veces, ha dejado al país en el limbo, con la vida cotidiana volviendo a una incómoda apariencia de normalidad en tiempos de guerra.

Las restricciones sobre grandes concentraciones de personas, impuestas antes del ataque iraní, se han levantado. Decenas de miles de personas asistieron el martes a un concierto al aire libre en Tel Aviv, mientras que la maratón anual Night Run recorría las calles de la ciudad el miércoles por la noche.

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Pero los militares han advertido de que las restricciones pueden volver a imponerse en un breve plazo si Israel decide que ha llegado el momento de responder, o más probablemente, cuando decida hacerlo.

Los halcones de la seguridad en Israel afirman que, dada la magnitud del ataque de Teherán y el hecho de que apuntara directamente al Estado judío, el país no tenía otra opción que responder golpeando directamente a Irán. Otras opciones, como atacar únicamente a sus representantes regionales en Siria, Irak y Yemen, no serían suficientes.

"Israel ha esperado mucho tiempo para ocuparse de los emplazamientos nucleares de Irán, y creo que esta es una oportunidad única para golpearlos con dureza", dijo Amir Avivi, exalto comandante de las fuerzas armadas de Israel.

"Obviamente, si lo haces, tendrás que tratar con Hezbollah... Porque lo más probable es que genere una respuesta", añadió, refiriéndose a la organización libanesa que es el proxie más poderoso de Irán.

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"Es muy difícil hacer algo significativo sin que tenga consecuencias... Pero podría valer la pena si realmente logramos infligir daños graves".

Quienes se oponen a un ataque argumentan que, aunque consideraban el ataque iraní como una clara provocación y declaración de guerra, Israel tenía que adoptar una visión más amplia y mostrar paciencia estratégica.

"La cuestión no es si tolerar o tomar represalias, sino... Si es inteligente hacerlo ahora o en un momento futuro", dijo Ehud Olmert, que fue primer ministro israelí entre 2006 y 2009.

"Este gobierno tiene que tener suficiente sentido común como para no verse arrastrado a un conflicto regional", añadió, argumentando que tanto los actuales dirigentes como el estado de ánimo de la opinión pública no deben dejar que los "juegos de ego" dicten la política.

Olmert, que durante su mandato lanzó operaciones militares en Gaza, Líbano y Siria, también subrayó la extrema dificultad para Israel de formular una respuesta que fuera lo suficientemente limitada como para no provocar una guerra total y, al mismo tiempo, lo suficientemente grande como para perjudicar significativamente a Irán.

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"Si es demasiado grande y provoca una reacción iraní importante, ¿para qué hacerlo? Y si es demasiado pequeño, Israel será visto como débil. Entonces, ¿qué ganamos?".

A muchos, incluido Olmert, les preocupa que una escalada entre Israel e Irán pueda desviar la atención de los objetivos de la guerra contra Hamás, el más importante de los cuales es traer a casa a los más de 100 rehenes que siguen retenidos en Gaza.

"Israel tiene derecho a defenderse. El ataque iraní fue extremadamente aterrador y no podemos tomarlo a la ligera. Y el mundo no debería tomárselo a la ligera", dijo Maya Roman, cuyo primo Yarden Roman-Gat fue liberado en un acuerdo sobre rehenes en noviembre, pero otro pariente, Carmel Gat, sigue retenido por Hamás en Gaza.

"[Pero] tenemos que tener en cuenta... a los rehenes de Gaza a los que se les está agotando el tiempo. Y es muy crucial no olvidar que ellos tienen que ser nuestra primera prioridad en este momento".

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