Opinión

La micro tiene un mandato: competir

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Esta semana, la gestión del nuevo Gobierno cumplió seis meses y es inevitable la invitación a parar la pelota y reflexionar. El foco es, sin dudas, lo que viene. Las expectativas, además de incorporar la percepción de los diferentes actores sobre la dinámica reciente, condensa con mayor potencia el carácter de indicador anticipado y se vuelve una suerte de profecía autocumplida: lo que mayoritariamente creamos que va a ocurrir contribuye positivamente a que suceda. Por eso es la vedette de las variables y por eso, las ciencias del comportamiento crecen a gran velocidad con diferentes combinaciones interdisciplinarias.

Pero volvamos a la Argentina actual, la del balance, la de junio sin Pacto de Mayo, pero con inflación de un dígito, la de la Ley Bases tomando el termómetro en el Congreso y la de un nuevo acuerdo con el FMI. Una nación de contradicciones. La bruma y la zozobra de las recientes semanas conviven con algunas certezas que se afirman hacia el mediano plazo. Es así. "Argentina siempre sorprende" definió el CEO de una empresa de capitales globales, quien se esmera en explicar a su casa matriz, a proveedores y a todo su ecosistema de producción, los cambios de reglas de juego que se viven desde diciembre, para que todos se adapten inmediatamente a los nuevos desafíos. El reto que asume es complejo, para las empresas internacionales sus principales competidores son las mismas firmas radicadas en países donde la macro no es un sobresalto permanente, así que la velocidad de reacción es un factor determinante.

De la improvisación a la etapa de la inversión

Dudamos menos sobre la capacidad de bajar la inflación y sobre la credibilidad de un superávit fiscal sostenible. Si adicionalmente la política hace su trabajo, un ciclo de negocios con nuevos drivers e incentivos se avecina.

DETRÁS DE LAS TURBULENCIAS

Las tensiones cambiarias pueden ser vistas como exigencias hacia la gestión: 'primera etapa de correcciones, ancla fiscal y baja de la inflación, ok', ¿Cómo seguimos?

Si bien la ampliación de la brecha refleja que el proceso de estabilización macro está lejos de haber concluido y que sigue habiendo focos de incertidumbre, nadie vislumbra hoy un escenario de agudización. Porque aún falta liquidar la mitad de la cosecha, el BCRA sigue comprando dólares, la astringencia monetaria y escasez de pesos impide impulsar subas sostenidas de la brecha, el ancla fiscal no está en amenaza y las expectativas inflacionarias y devaluatorias siguen ancladas. Hay oxígeno.

Los principales desafíos pasan principalmente por terminar de delinear un régimen cambiario y monetario más duradero, liberalizar el mercado cambiario (con el timing correcto) porque con cepo es impensable un proceso fuerte de inversión y crecimiento sostenido. Es necesario profundizar la consolidación fiscal de mediano plazo en un contexto de baja de la presión tributaria y de la eliminación de impuestos distorsivos. En lo estructural habrá que seguir profundizando líneas de acción en materia de desregulación, modernización y apertura económica que ayuden a apuntalar el crecimiento, más allá de cualquier recuperación cíclica de corto plazo.

En este cuadro, debemos tener en cuenta que durante los últimos años nuestro país agravó su problema de productividad, lo cual lo hizo perder posicionamiento y quedar en una situación crítica frente a un mundo que da oportunidades, pero que también es más incierto y volátil.

Aunque estemos desacoplados, este nuevo mundo demanda lo que producimos y debemos subirnos a este escenario para ampliar nuestra matriz productiva y de servicios, con la mirada puesta en variar nuestra oferta global.

La macro, la micro y el rebote en V

Para ello debemos revertir la inercia de los últimos años normalizando la macro, avanzando con las reformas estructurales que mejoren el ambiente de negocios e impulsando una agenda de productividad e innovación que provoque una transformación progresiva y nos vuelva a poner en el mapa.

En momentos de turbulencia como los actuales, las empresas lideran el cambio. Las compañías que hacen de la creación de nuevos negocios una de las tres prioridades estratégicas crecen más rápido, según una encuesta de McKinsey. Se estima que los ingresos de los nuevos negocios que incorporan tecnología duplican a los ingresos de los negocios tradicionales.

CAMBIA LA AGENDA DE NEGOCIOS

Es mucho lo que falta transitar en el camino de las correcciones y la estabilización, pero cuando pensamos en estrategias corporativas, cuánto antes comencemos mejor. Justamente, lo que determina qué nuevas estrategias se diseñen, se vincula a que las expectativas sobre la economía y el mercado tomen forma y certeza.

Estadistas y profetas, lo importante es el cambio

Tal vez el hecho más relevante de estos meses es que una nueva lógica de organización económica, nuevos incentivos y nuevas reglas, tarde o temprano serán realidad. El contrapeso de cierta volatilidad en los mercados la encontramos en la fortaleza fiscal, los niveles de apoyo que sostiene el Presidente y una gobernabilidad posible.

Esto explica la transición hacia nuevas estrategias de negocios. En 2023, el foco estuvo en cobertura ante aceleración de inflación y cepo, y la respuesta generalizada fue más stock.

Este año, en la agenda se instala la protección del share. Mantener mercado implica salir mejor parado de la crisis.

Hacia 2025, la agenda será nueva. En un escenario de inflación de un dígito y controlada, la preocupación será cómo crecer con una economía más abierta, donde la clave será competir.

Esto implica reordenar las prioridades. Seguramente áreas que tenían poca incidencia como marketing comenzarán a tener mayor relevancia, porque la diversificación de productos impulsará a competir por el cliente, no solo por precio sino también por novedad, calidad y experiencia integral.

Además, los desafíos también pondrán en agenda el reskillig de los RRHH, la innovación en procesos de producción, atender la demanda internacional y los drivers de la geopolítica. Competencia y productividad llegaron para quedarse, algo que debería ser habitual en la agenda de negocios.

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