Opinión

En búsqueda de la estabilización

El nuevo gobierno inició su gestión con medidas que apuntan a terminar con la causa principal de la inflación: el déficit fiscal. Las medidas impactarían tanto sobre el gasto público como en la recaudación. De aplicarse las mismas, en 2024 el país tendría superávit fiscal primario y equilibrio financiero.

A su vez, el BCRA llevó el TC a 800 pesos por dólar y modificó el esquema de tasas de corto plazo para sus pasivos. La reducción y estabilidad en valores bajos de la brecha es una condición necesaria para que dejen de existir incentivos que perjudiquen la acumulación de reservas.

Como hemos señalado en notas previas, el país cuenta con stocks (deuda financiera en moneda local y extranjera, deuda comercial, dividendos no girados, etc.) que pueden ser pagados con flujos futuros (equilibrio fiscal, acumulación de reservas). Dentro de las inconsistencias de corto plazo también podemos incluir inflación reprimida y la brecha remanente.

Vale mencionar que casi independientemente de lo que suceda con el programa de estabilización puesto en marcha, la economía muy probablemente contará con mayores flujos de dólares provenientes de una mejor cosecha y menores necesidades en la balanza comercial energética. En conjunto, las cuentas fiscales mejorarían vía retenciones. Por otra parte, los futuros de tipo de cambio oficial no proyectan significativas nuevas devaluaciones.

¿Qué deberíamos esperar para que el programa de estabilización se acerque más a su éxito? El BCRA debe seguir acumulando reservas, la perspectiva de tasas debe estar en línea con la inflación esperada (a la baja) y las medidas fiscales deben aplicarse rápidamente. De ser así, la brecha seguiría en niveles como los actuales a la vez que los pasivos remunerados del BCRA continuarán perdiendo valor en términos reales.

Si a esto se suma el manejo de la deuda comercial vía emisión de obligaciones del BCRA a mayor plazo, entonces tendríamos por un lado una reestructuración y por otro una licuación de pasivos remunerados.

Por el lado de los precios regulados (principalmente servicios) los mismos irán liberándose, deprimiendo la demanda y disminuyendo los subsidios. La recuperación económica en este contexto queda en un horizonte lejano, más aún si no hay obra pública.

Por todo lo anterior, en estos días la búsqueda de cobertura contra la inflación estuvo intensificándose, por encima de la cobertura a un nuevo movimiento del tipo de cambio oficial y de los dólares financieros. Asimismo, el riesgo de crédito ha disminuido por la voluntad expresada por parte de las autoridades de respetar los contratos.

Considerando esto último, y lo mencionado a que el éxito del programa está todavía lejos de ser alcanzado, dentro del set de instrumentos que cotizan en el mercado, todavía hay productos que pueden brindar retornos y protección mientras transitamos esta etapa de recomposición de la economía.

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