Opinión

El poder transformador de la educación financiera

De acuerdo a un informe de la ONU, los bajos niveles de inclusión femenina en el mercado financiero son un factor de vulnerabilidad que afecta su autonomía económica. Desde la brecha salarial hasta la falta de acceso a fuentes de inversión y crédito, son muchos los elementos que impactan en sus posibilidades de desarrollo.

En ese contexto, la educación financiera emerge como una acción virtuosa para contribuir a reducir esas desigualdades al dotar a las mujeres con las habilidades necesarias para administrar el dinero de manera informada, y tomar decisiones estratégicas, que se plasman en un amplio espectro de cuestiones que van desde la elaboración de un flujo de caja para el hogar, hasta la proyección del ahorro personal, la consideración de fuentes de financiamiento para concretar proyectos, o la planificación de la jubilación. Estos conocimientos, permiten tener una percepción más precisa sobre el mundo en el que viven y tomar con seguridad las riendas del futuro, gestionando con herramientas concretas tanto las dificultades como las oportunidades que se presenten.

Romper el techo

En este sentido, desde Banco Supervielle reconocemos la importancia de la educación financiera como catalizador para el desarrollo económico. A través de programas educativos y recursos especializados en finanzas personales, trabajamos para brindar a todos nuestros clientes las herramientas y la información que necesitan para tomar decisiones sólidas y alcanzar la estabilidad económica que requieren, no solo en términos personales, sino también para sus negocios.

Ahora bien, la educación es una gran herramienta en el camino hacia la igualdad, pero no desplegará toda su potencia por sí sola. El mencionado informe hace especial hincapié en que la inclusión financiera está estrechamente vinculada con la inserción de la mujer en el mundo del trabajo. En tal sentido identifica como barreras a superar la sobrerrepresentación femenina en sectores informales y las dificultades para acceder a puestos de decisión. Sólo un abordaje integral, que abarque la problemática en su conjunto se traducirá en un mundo inclusivo y equitativo al que aspiramos.

La educación financiera, aun siendo una herramienta poderosa, verá potenciadas sus posibilidades si va acompañada por políticas y programas que promuevan la gestión y evolución de sesgos estructurales de comportamiento para que más mujeres se sumen a la fuerza laboral, impulsando su crecimiento, el de sus familias, y de la sociedad toda.

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